Mostrando entradas con la etiqueta olivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta olivo. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de mayo de 2014

De palo a bonsai

Sin duda a la hora de comenzar un nuevo proyecto nuestro objetivo es alcanzar algo bello e impactante. Un prebonsai es algo más que un lienzo en blanco. A parte del material con el que partimos, mejor o peor está siempre la incógnita de como evolucionará en el futuro. Y además es un lienzo en tres dimensiones. Yo siempre digo que no hay árbol malo. Todo árbol (o casi todo), con buen trabajo puede llegar a convertirse en un bonito bonsai. Está claro que si partimos de un material como el de la imagen de arriba el camino se antoja bastante claro (siempre y cuando se sepa lo que se hace). Ahora bien, si se parte de un "palo" la cosa está más complicada:
Este proyecto empieza en 2007 cuando acodé la rama de un olivo. Era un proyecto complejo. Intentar hacer de esa simple y cilíndrica rama un bonsai que pudiera ser expuesto en un evento a nivel nacional. El tema de llevarlo a la "kokufu-Ten" ya lo descartaba de inicio, pero el reto me gustaba.
Por motivos varios tuve que plantar en maceta ese acodo antes de lo que le hubiera tocado para poder desarrollar un mayor número de raices, pero tratándose de un olivo no habría demasiado problema. Abajo ya plantado en maceta:
Le reduje la longitud del tronco para hacer algo compacto. Posteriormente me arrepentí de haberlo realizado ya que podría haber aprovechado para hacer más madera seca, pero a toro pasado,...
Éste era pues el prometedor material de partida. El truco a la hora de hacer bonsai es siempre potenciar las virtudes y disimular los defectos. ¿Sus virtudes?, NINGUNA, ¿sus defectos?, tronco con corteza lisa y totalmente cilíndrico, sin apenas movimiento ni conicidad. No hay ramificación y hojas a priori demasiado grandes para el porte del futuro bonsai. "Si estás duro yo tengo tiempo" (le dijo el perro al hueso).

De momento tocaba cultivar el acodo y fortalecerlo. Buen cultivo en sustrato drenante (akadama y grava), buena agua de osmosis y sólo cuando comenzó a brotar con fuerza se le aplicó abono.

Primer maquillaje de defectos: El tronco liso y cilíndrico
Había que darle carácter y personalidad a ese simple tronco y en un olivo no hay mejor camino que crear madera seca donde no la hay. Primero siempre descortezar  ahí donde queremos y dejar secar antes de trabajarla con herramientas eléctricas.
Y una vez seca la madera ya podremos comenzar a esculpir (o más bien tallar). Decidí quedarme con un sólo brote que nacía en la parte interior de la curva para darle equilibrio,....

Cultivo y más cultivo sin preocuparme por su diseño. Agua, sol, abono, invierno, primavera, verano,....y más agua, sol y abono.


Pasaron un par de años y ya decidí ponerla en una maceta de bonsai, aunque profunda ya que el nebari se iba muy abajo y no era muy prometedor. En un futuro se podría buscar algo más acorde. Y a vueltas con el diseño en 2012, decidí por fín cual iba a ser su futuro. Lo iba a centrar en el lado izquierdo para darle mayor movimiento. Comienza la etapa de ramificación:
Aqui ya se intuye por donde va a ir el diseño final.
2012 y 2013 son dos años en los que me tomo más enserio el trabajo de ramificación. Pinzar, defoliar y alambrar. Después aclarado de brotes, más pinzado, defoliado y alambrado. Vamos, un no acabar.

Y llegamos a 2014, siete años después de comenzar con éste proyecto

Y es posible que no vaya a ir a un gran evento ni gane ningún premio, pero doy por cumplido mi objetivo


Aún le falta compactar más y reducir aún más el tamaño de sus hojas. Dejo para el próximo año el trasplante a una maceta más acorde. ¿Alguna sugerencia?





lunes, 24 de febrero de 2014

El olivo en "L"


Hay quien se empeña en ir a la montaña a arrancar árboles para hacer bonsai. Con el consiguiente riesgo de supervivencia para la planta. Y todo para satisfacer nuestro ego. No soy contrario a la práctica del Yamadori, pero si a su uso indiscriminado. El presente artículo es un ejemplo de cómo podemos disfrutar haciendo bonsai con materiales mucho más humildes. Simples árboles de vivero pero con la ventaja de partida de tenerlos correctamente enraizados y habituados al cultivo en maceta. El árbol elegido es un olivo de la variedad "cupresina". No es ni mucho menos un olivo silvestre (acebuche o ullastre) tan apreciados en bonsai pero creo que el trabajo después de 7 años va mereciendo la pena y es por eso que os lo quiero mostrar.
Éste era el material de partida. Adquirido en 2007 en un vivero por unos pocos euros y que parecía estar repudiado por su aspecto algo raro con ese tronco en forma de "L" y esas hojas tan grandes. A mi me gustó pues tenía las 3 B. Bueno, bonito y barato.
Lo primero fue un poco de poda y marcar una zona de madera seca en su tronco para darle algo de carácter.
Detalle del primer trabajo de la madera

Y como mi gran debilidad son las composiciones con roca pues le busqué pareja a éste olivo. Es cierto que no es algo muy habitual en bonsai el utilizar a ésta especie para ponerlas sobre roca. Es algo más propio de pinos o sabinas, pero ¿y por qué no?
Tocaba ir trabajando su ramificación buscando un aspecto natural dentro de lo posible. No suelo ser partidario de fuertes triangulaciones ni pisos en un olivo bonsai.
En 2009 cambio de maceta y continúa el trabajo de ramificación. En un principio traté de disimular ese feo tronco en "L" con la roca. El árbol iba por detrás de ella abrazándola ligeramente.
Pero como casí siempre que trabajamos un bonsai desde "cero" su evolución y diseño va cambiando con el tiempo. Rebajé el volumen de la piedra para darle más protagonismo al árbol y me decidí por una posición del árbol más acostada. Un tanto arriesgado pero tenía las ideas claras sobre su futuro.
Obviamente esa no iba a ser la maceta del diseño final. A partir de aquí tocaba continuar trabajando la compactación de la copa a base de pinzados, defoliados y un poco de alambre.
Primavera de 2013. Ya me empieza a gustar su estado. Decido utilizar otra piedra como base. El conjunto queda perfecto con el diseño natural de la copa.
Otras imágenes de 2013:

Por Cartagena en febrero ya es primavera. Los caducos empiezan a brotar y los olivos se apuntan a la fiesta. Es momento para realizar una defoliación con el objetivo de aumentar la ramificación y reducir el tamaño de las hojas. Pero con éste diseño tengo un problema. En un olivo la fuerza va a la parte alta de la copa, mientras que las ramas que bajan no muestran tanto vigor. Para paliar ésto realizo una defoliación en dos etapas. Primero las ramas más bajas 
Pronto empiezan a hincharse las yemas de las ramas defoliadas

Dos semanas más tarde después del primer defoliado le toca al resto de la copa. Éste es su estado actual:
Pronto brotará dándole al árbol más carácter.
Como se puede ver en las imágenes decido utilizar poco alambre para corregir algunas ramas. No soy partidario de abusar del alambre si no es necesario.

7 años de evolución:













miércoles, 30 de octubre de 2013

Verticilosis del olivo

Vamos a adentrarnos en el mundo de la fitopatología para conocer a uno de los peores enemigos del olivo. Puede que para muchos el verticilium sea un desconocido, pero teniendo en cuenta que el olivo es una de las especies más representativas del bonsái mediterráneo, merece la pena que estudiemos de que manera debemos reaccionar ante éste indeseado. Y no sólo ataca al olivo. Desgraciadamente también es muy frecuente su presencia en otras especies muy conocidas como el Acer.

El verticilium (Verticillium dahliae) es un hongo. Esos organismos pequeños productores de esporas, generalmente microscópicos, ramificados y que carecen de clorofila. Algunos de ellos establecen relaciones de mutualismo, en el que tanto el hongo como la planta salen beneficiados, como es el caso de las conocidas micorrizas, pero en el caso de los hongos fitopatógenos la historia es distinta. Son parásitos. Más de 8.000 especies de hongos producen enfermedades en las plantas. En general suelen presentar complejos ciclos reproductivos y son capaces de permanecer latentes durante años en forma de esporas de resistencia volviéndose a activar cuando las condiciones les son favorables.


El caso concreto de Verticillium dahliae  en el olivo se le clasifica en el grupo de “Causantes de marchitamientos vasculares” junto a otros hongos como Fusarium o Ceratocystis. Verticilium es un hongo que está ampliamente distribuido por la Cuenca Mediterránea provocando importantes daños en el olivar, y nuestros bonsáis no son una excepción.

SINTOMAS

La verticilosis del olivo puede producir la muerte de árboles enteros o la seca de ramas. Los síntomas iniciales consisten en la pérdida de coloración de las hojas, más tarde se produce una seca rápida de brotes y ramas que suele comenzar desde la punta y que puede ocasionar la muerte del árbol. La corteza de las ramas afectadas puede tomar color morado o púrpura y a veces también se observa una coloración marrón en los tejidos del xilema. En árboles jóvenes se produce defoliación y el árbol puede llegar a morir, mientras en los viejos las hojas pueden permanecer algún tiempo en el árbol y los síntomas suelen afectar a una parte de la planta y ésta raramente muere.




En ocasiones, los daños pueden ser confundidos por el “barrenillo” o “taladro” (Zeuzera), pero en éstos casos serán visibles los orificios de entrada de estos insectos.

El verticilium es un hongo sistémico, es decir, se encuentra en los vasos conductores del olivo llegando a provocar un corte en la circulación de la savia. En ocasiones el olivo puede responder al ataque del mismo aislándolo y buscando una ruta alternativa para la savia. Pero el hongo queda latente dentro del árbol pudiendo reactivarse. Es una lucha continua entre el árbol y el hongo. Desgraciadamente no hay tratamiento efectivo que lo elimine por lo que si tenemos un árbol afectado es importante no frenar el vigor del árbol. Si lo pinzáramos en exceso el hongo avanzaría más rápido pudiendo afectar a más partes del bonsái.
El Verticillium dahliae  penetra a través de heridas provocadas por insectos, podas o bien entran directamente por la raíz. Debemos evitar suelos poco aireados que provocasen encharcamiento y vigilar la presencia de nematodos que pueden causar lesiones en las raíces abriendo puertas de entrada a éste hongo. El hongo avanza inter o intracelularmente a través de la epidermis, córtex y endodermis alcanzando el xilema, sin causar daños aparentes en el sistema radicular; en el xilema se produce crecimiento miceliar y formación de conidios que son transportados con la savia ascendente y forman nuevas colonias del hongo, avanzando este a lo largo del tallo y peciolos. Cuando los síntomas son severos se forman nuevos microesclerocios, primero en
el xilema y después en el resto de los tejidos. Al defoliarse las plantas enfermas y descomponerse las hojas caidas en el suelo quedan libres los microesclerocios para
reiniciar ciclos de infección.


CONTROL

Son más importantes las medidas preventivas que las curativas.

Sustrato drenante
• Eliminación y destrucción de tejidos infectados
• Desinfección de macetas reutilizadas
• Evitar el exceso de nitrógeno en el abonado (algo perfectamente compatible con el cultivo en bonsái). Un aumento del nitrógeno favorece al hongo.
• En caso de infección vigilar posibles plagas que puedan debilitar más el árbol y no pinzar en exceso, desinfectando las tijeras en cada proceso.
• No existe un metódo quimico eficaz con el que atacar a éste hongo, pero algunos fungicidas de acción sistémica como el “propamocarb” pueden ayudar a controlarlo. Aplicaciones de fosfíto potásico son muy recomendables para fortalecer el bonsái y activar sus sistemas de autodefensa.