viernes, 17 de enero de 2014

Sabina de Cartagena

No podía faltar en éste blog titulado "Cartagena Bonsai" un especial sobre la especie más emblemática que tenemos en Cartagena, y que además es una sensacional especie para hacer bonsai. Por supuesto no os voy a presentar un material a partir de "yamadori" pues es una especie altamente protegida y conservada en los montes de Cartagena,...y además muy querida por los cartageneros. Es un trabajo a partir de material de vivero, muy facil de encontrar en viveros de la comarca. Pero antes de presentar la evolución de mi sabina quisiera presentar un poco a ésta peculiar especie.
La sabina de Cartagena, también conocida como "sabina mora", "araar" o "alerce africano" tiene una distribución muy reducida en torno al Mediterráneo:
Principalmente la encontramos en la actualidad en el norte de Marruecos, Argelia, Tunez y Malta. En la península Ibérica tan sólo crece de manera natural en las sierras litorales de Cartagena. Le gusta un clima mediterráneo y soporta muy bien la sequía.

Es una especie tremendamente interesante para hacer bonsai ya que combina dos cualidades únicas. Por un lado permite trabajarla como un junipero pero además se comporta de manera similar a un caduco. Es decir, es capaz de brotar de yemas latentes en su madera. Me explico; si a un junipero lo podamos radicalmente y le quitamos toda la masa verde morirá porque dificilmente puede brotar de yemas latentes, en cambio el Tetraclinis rebrotará con fuerza. Es ésta una adaptación al fuego tan habitual en el clima Mediterráneo.

El Tetraclinis es un árbol de tronco generalmente recto y de crecimiento lento, aunque mucho más rápido que cualquier junipero. Puede alcanzar hasta los 10 metros de altura. Su ramificación es bastante laxa y abierta. Es dificil densificar y no es facil alcanzar un fino acabado de la copa.

Sus flores se encuentran separadas dentro del mismo árbol. Abajo las flores masculinas (globosas y con escamas) y femeninas (con cuatro bracteas):

Lo más característico de ésta especie son sus frutos. Son gálbulos formados por 4 brácteas que se abren una vez han madurado las semillas. De aqui viene su nombre latino: "Tetra" (cuatro) "articulata" (articulado)

Sus semillas son aladas para facilitar su dispersión por el viento. A través de ellas es la manera más facil de reproducir ésta especie.


En la antigüedad fue una especie muy apreciada por la gran calidad de su madera y además su resina es utilizada para la producción de sandácara, que se utiliza como aditivo para barnices, lacas y pinturas.

 Y acontinuación quiero presentar a mi sabina cartagenera que lleva conmigo desde el año 2000. Prácticamente desde que comencé en ésto del bonsai. Le ha tocado sufrir en sus carnes mi evolución como bonsaísta y debido a su vigor y capacidad de recuperarse de fuertes podas ha sido la candidata ideal para experimentar con ella. Parece mentira, pero hace 14 años no se podía encontrar la información que tenemos hoy en la red para hacer bonsai. Mis conocimientos por aquel entonces eran prácticamente nulos y mi formación durante años fue mi lenta y autodidacta a base de ensayo y error. Cuando la vi en un vivero con éstas pintas me pareció una candidata fantástica para hacer bonsai:
Abominable verdad?? Al principio no se me ocurrió mejor cosa que continuar haciendo esos tres pisos pero menos mal que me di cuenta de lo horrible que iba a quedar y se me ocurrió darle un aspecto más "natural" a modo de tupida bola:
 Pero después vinieron mis practicas con el alambrado. Ya advertí antes que le ha tocado sufrir bastante a ésta sabina. Me propuse cambiar su diseño triangulándola y marcando unos buenos pisos planos:
Y respondió bien nuevamente, aunque a la temporada siguiente me di cuenta que no era el enfoque que debía seguir.
En 2007 comencé a descubrir mi estilo favorito y tuve la suerte de trabajar cerca de grandes maestros como Thierry Font y Josep Mª Miquel que me ayudaron a abrir los ojos. Así que nuevamente le tocaba sufrir a mi sabina cartagenera un nuevo cambio de rumbo. Tocaba una fuerte poda y reestructuración para darle un toque más sutil y natural. La siguiente es su evolución desde 2008 hasta ahora:
 2011
 2012
 Enero de 2014


martes, 14 de enero de 2014

Higuera hankengai

La siguiente es la evolución de una higuera de vivero. Es un proyecto a medio camino que aún le queda  construir ramas para ir ganando en caracter pero quiero presentar ya como ejemplo de lo que se puede conseguir con materiales de descarte para otros.

El de abajo era su aspecto cuando la adquirí en oferta en el invierno de 2012. Parecía ser una higuera "madre". Es decir, cultivada en campo y utilizada como patrón para extraer esquejes. Por ello tenía numerosos cortes de podas difíciles de disimular:


Recuerdo que cuando mi hijo la vio en casa le daba miedo y decía que era un monstruo. Pues casi casi. Ahora tocaba ensalzar su grueso tronco con buena textura, disimular los muchos defectos y reconstruir la rama. Era obvio por su movimiento casi a modo de joroba que ésta higuera era una clara candidata a un estilo en semicascada (en terminos japoneses; "hankengai"). Después de una severa poda lucía así:
En la primavera brotó con fuerza tal y como era de esperar en una higuera y más en ésta que había estado creciendo años anteriores con gran vigor. Antes de la brotación aproveché el parón para ir disimulando alguno de los cortes de poda a modo de madera muerta.

Tras el primer año de trabajo ya se podía intuir el esbozo de por donde iría la futura ramificación. A pesar de que en el lado izquierdo es donde más antiguos cortes de poda se podían ver ese sería finalmente el "frente" elegido para el futuro bonsai. ¿Por qué?, pues porque quiero convertir esos errores en virtudes a modo de uro.
En la primavera de 2013 decidí plantarlo en una maceta  acorde con el estilo en semicascada. Siempre me han gustado mucho los kuramas en éste estilo de árboles pero no encontré ninguno a medida que combinara bien con este tronco tan grueso, así que decidí experimentar con el cemento y el resultado conseguido me sorprendió gratamente. Si tengo tiempo en otra entrada explicaré como realizar un kurama en cemento tan guapo como éste:
A partir de aquí durante la temporada de 2013 me dedique a continuar construyendo la ramificación. El problema en éste tipo de éstilos con algunos especies es la dominancia apical. Es decir, en la mayoría de especies, las ramas que van hacia abajo pierden fuerza y la mayor actividad y crecimiento se da en la parte superior. Es algo que se puede intentar corregir con defoliados selectivos. Es decir, se defolia la parte superior y la inferior no. Así el árbol desvía la fuerza hacia las ramas inferiores, pero rápidamente la parte superior vuelve a brotar con fuerza y la dominancia se invierte. La mayor parte del trabajo realizado con ésta higuera ha sido echo a base de tijeras y casi nada de alambre. Es una técnica más lenta que el alambrado pero en un árbol de hoja caduca los resultados con el tiempo son mucho mejores. No me gustan las triangulaciones mas propias de coníferas en una especie de hoja caduca como ésta. Busco la naturalidad ante todo.

En la imagen inferior se puede observar la rápida cicatrización en ésta higuera en todas las heridas que le realicé en torno a la madera seca. Yo no soy partidario de utilizar pastas cicatrizantes y el tiempo me va dando la razon. Sobre ésto os invito a leer la siguiente entrada:
 http://cartagenabonsai.blogspot.com.es/2013/10/sellar-o-no-las-heridas-teoria-de-la.html
El siguiente es su estado actual en enero de 2014. Se puede observar una evolución en la ramificación (a la que áun le faltan años de maduración) y un retoque en la madera seca. Ahora aquellos feos cortes de poda se han transformado en interesantes zonas que le dan caracter a ésta higuera.




 El antes y el después: enero de 2012 y enero de 2014

lunes, 6 de enero de 2014

Pequeños detalles

El siguiente trabajo es una suma de pequeños detalles que por separado casi podrían haber pasado desapercibidos pero que en conjunto suman dando un resultado sorprendente. Los ingredientes: un pequeño chopo, tres juniperos y una roca. Para conseguir éste resultado, una combinación de caduco y coníferas bastante interesante:
Ésta es su pequeña historia:

Un chopo de esqueje:
El chopo (Populus alba) es una especie tremendamente interesante como bonsai. Por su rápido crecimiento, facilidad de manejo, color y tamaño de las hojas y por su gran capacidad de emitir nuevas raices. De hecho éste pequeño chopo viene de un resto de poda que esquejé en 2008. Al año siguiente ya conseguí modelar su tronco logrando una buena conicidad y movimiento sin tener muy claro cual iba a ser su diseño.

Febrero de 2009:

Es una especie muy vigorosa por lo que en un año pude construir bastante rama. Yo soy de la opinión de que un bonsai debe parecer un árbol y no un bonsai por eso trato de imprimir naturalidad en mis trabajos, especialmente en los caducos. No me gustan las triangulaciones y simetrías más propias de pinos y juniperos. Es por eso que el diseño se puede mostrar a priori desordenado y arbitrario, pero con el objetivo de terminar siendo armónico dentro de ese caos.

Abril de 2009:

Agosto de 2009:
El álamo blanco, como también se le conoce popularmente tiene la pega de retirar savia en cada temporada invernal. Y eso a pesar de que los trasplanto cada año y no dejo que se pudrán sus raices pero ciertamente no es un excesivo problema ya que en la siguiente primavera se puede volver a construir nueva y fina ramificación rápidamente.

Su aspecto en junio de 2011:

Pasemos ahora a los otros protagonístas; los Juniperos chinensis.

Si insignificante en sus inicios era el chopo más lo eran los tres juniperos de ésta composicíón. También provenientes de esquejes a partir de desechos de poda (de momento coste del conjunto igual a cero €).
El más grande de ellos ya comenzó en 2011 a formar parte de un pequeño paisaje en piedra. (Si lo siento, son mi debilidad). Pasó dos temporadas en lo alto de una roca y poco a poco fue enraizando correctamente y fui formando un poco su futura copa:



Pero la desencadenante de juntar juniperos y chopo fue una hermosa roca caliza bastante ahuecada que encontré en un paseo en la Navidad de 2012 por Peñas Blancas, la cima más alta que podemos encontrar por la comarca de Cartagena. Y que casualidad que la piedra la encontré casi en la cima. Pero me enamoré de ella y me tocó buscarme la vida para llevarla hasta el coche que estaba 3 kilometros más abajo superando un desnivel de casi 500 metros. Y la "niña" pesaba casi 25 kg.


Menos mal que llevaba una buena mochila que vacié y repartí su contenido entre mi amigo Javi y mi mujer. Tengo que reconocer que transportar a esa peque a la espalda no fue un recuerdo nada grato, pero a cada paso que daba arrastrándome como un anciano iba imaginando el paisaje que iba a contruir para mantener a la mente ocupada y no me dijera a mi mismo "gilipollas"!!

Pero la roca llegó hasta casa y en la primavera de 2013 construí el paisaje mixto de juniperos y álamo blanco. Una curiosa mezcla pero con sentido. El chopo crecería en la parte baja de la roca y en la umbría donde por lógica habría más disponibilidad de agua, mientras que los juniperos crecerían más en la cresta y en la zona más expuesta al sol. Aspecto del conjunto en marzo de 2013.
Julio de 2013:

La cosa iba para adelante. Ninguna baja y gran vigor pero era claro que tocaba una remodelación para 2014. Al chopo había que estilizarlo ligeramente para darle mayor naturalidad y lo mismo ocurría con los juníperos. Para una sabina que crece en una roca en su medio natural lo normal es que se encuentre con condiciones muy duras de crecimiento. Viento, frio, calor, nieve,...elementos naturales que le darían un aspecto más dramático a un árbol viviendo bajo éstas condiciones por lo que no tenía sentido mantener esa tupida bolita verde que a muchos les puede gustar. Después de meterle mano con tijeras y almabre y creando un poco de jin y shari éste es el resultado actual:
 Pero lo bonito de un paisaje es que se pueda disfrutar desde varios ángulos y no sólo desde su frente. En la parte trasera hay otro pequeño junipero que se puede apreciar en la siguiente imagen lateral:
He tratado de darle un aspecto natural a modo de sabinas rastreras creciendo junto a la roca. Se que no son muy llamativos pero son sólo un pequeño detalle imprescindible en el conjunto final, así por supuesto como los helechos, un Ceterach y un pequeño polipodio.

Más detalles, desorden ordenado del chopo y con las yemas a punto de reventar a principios de enero:

Invierno de 2013 y 2014:

Si os ha gustado ésta composición os invito a leer el siguiente artículo sobre el Penjing:
http://cartagenabonsai.blogspot.com.es/2013/11/penjing-o-bonsai.html

Un saludo y Gracias por visitar el blog y por supuesto Feliz año y que se cumplan con éxito todos vuestros proyectos.