La siguiente es la evolución de una higuera de vivero. Es un proyecto a medio camino que aún le queda construir ramas para ir ganando en caracter pero quiero presentar ya como ejemplo de lo que se puede conseguir con materiales de descarte para otros.
El de abajo era su aspecto cuando la adquirí en oferta en el invierno de 2012. Parecía ser una higuera "madre". Es decir, cultivada en campo y utilizada como patrón para extraer esquejes. Por ello tenía numerosos cortes de podas difíciles de disimular:
Recuerdo que cuando mi hijo la vio en casa le daba miedo y decía que era un monstruo. Pues casi casi. Ahora tocaba ensalzar su grueso tronco con buena textura, disimular los muchos defectos y reconstruir la rama. Era obvio por su movimiento casi a modo de joroba que ésta higuera era una clara candidata a un estilo en semicascada (en terminos japoneses; "hankengai"). Después de una severa poda lucía así:
En la primavera brotó con fuerza tal y como era de esperar en una higuera y más en ésta que había estado creciendo años anteriores con gran vigor. Antes de la brotación aproveché el parón para ir disimulando alguno de los cortes de poda a modo de madera muerta.
Tras el primer año de trabajo ya se podía intuir el esbozo de por donde iría la futura ramificación. A pesar de que en el lado izquierdo es donde más antiguos cortes de poda se podían ver ese sería finalmente el "frente" elegido para el futuro bonsai. ¿Por qué?, pues porque quiero convertir esos errores en virtudes a modo de uro.
En la primavera de 2013 decidí plantarlo en una maceta acorde con el estilo en semicascada. Siempre me han gustado mucho los kuramas en éste estilo de árboles pero no encontré ninguno a medida que combinara bien con este tronco tan grueso, así que decidí experimentar con el cemento y el resultado conseguido me sorprendió gratamente. Si tengo tiempo en otra entrada explicaré como realizar un kurama en cemento tan guapo como éste:
A partir de aquí durante la temporada de 2013 me dedique a continuar construyendo la ramificación. El problema en éste tipo de éstilos con algunos especies es la dominancia apical. Es decir, en la mayoría de especies, las ramas que van hacia abajo pierden fuerza y la mayor actividad y crecimiento se da en la parte superior. Es algo que se puede intentar corregir con defoliados selectivos. Es decir, se defolia la parte superior y la inferior no. Así el árbol desvía la fuerza hacia las ramas inferiores, pero rápidamente la parte superior vuelve a brotar con fuerza y la dominancia se invierte. La mayor parte del trabajo realizado con ésta higuera ha sido echo a base de tijeras y casi nada de alambre. Es una técnica más lenta que el alambrado pero en un árbol de hoja caduca los resultados con el tiempo son mucho mejores. No me gustan las triangulaciones mas propias de coníferas en una especie de hoja caduca como ésta. Busco la naturalidad ante todo.
En la imagen inferior se puede observar la rápida cicatrización en ésta higuera en todas las heridas que le realicé en torno a la madera seca. Yo no soy partidario de utilizar pastas cicatrizantes y el tiempo me va dando la razon. Sobre ésto os invito a leer la siguiente entrada:
http://cartagenabonsai.blogspot.com.es/2013/10/sellar-o-no-las-heridas-teoria-de-la.html
El siguiente es su estado actual en enero de 2014. Se puede observar una evolución en la ramificación (a la que áun le faltan años de maduración) y un retoque en la madera seca. Ahora aquellos feos cortes de poda se han transformado en interesantes zonas que le dan caracter a ésta higuera.
El antes y el después: enero de 2012 y enero de 2014
